

Como en todos los
juegos, en el
backgammon hay pequeños
consejos y estrategias que pueden ayudarte a ganar.
Las
estrategias que pueden aplicarse son limitadas, pero efectivas, y tienen que ver más que nada con los dados.
En realidad, lo que se aplica son específicamente las probabilidades de los dados.
No siempre es tan fácil establecer precisiones teniendo en cuenta que los dados pueden ofrecerte 36 posibilidades diferentes con sólo arrojarlos una vez y no sólo eso, obtener un 4 y un 1, no es lo mismo que optar por un 1 y un 4...
Hay una probabilidad de 2 en 36 veces de obtener un 1 en uno, y un 4 en otro dado.
¿Cuándo doblar?

Nunca es fácil decidir si debemos doblar las
apuestas, y mucho menos actuar cuando lo hace nuestro oponente.
Básicamente, podemos decir que solamente conviene que dobles tu
apuesta, si realmente presentas una ventaja considerable ante tu rival, de lo contrario, hacerlo presentaría enormes riesgos, que seguramente no querrás correr si tu dinero se encuentra en juego.
A veces es peor, o más comprometedor, llevar una ventaja mínima y darle así la oportunidad al rival de redoblar, que directamente llevar las de perder.
Para ser más precisos, no debemos aceptar el doblaje si no tenemos al menos un 25% de probabilidades claras de ganar la partida. Es decir, si en 4 partidas que juegas, tu oponente dobla cuando te encuentras justo con ese 25% de chances de victoria, y cada vez le cedes la partida, es decir pasas, estarás perdiendo 4 puntos seguros en total, 1 por cada una de las partidas jugadas.
Si por el contrario, aceptas, tienes certeras posibilidades de ganar aunque sea 1 sólo punto entre las 4 partidas. Por eso es necesario contar al menos con ese 25% de probabilidades de ganar para aceptar el doble.
No obstante, es muy difícil calcular con precisión los porcentajes de posibilidades durante la partida, no casi hasta llegar al final, cuando la situación comienza a hacerse cada vez más evidente.
Otro punto a tener muy en cuenta y que puede ayudarte a tomar la decisión de doblar o no, es controlar el dado de
las apuestas. Esto quiere decir que cuando la situación se presenta relativamente pareja, lo más acertado es que aceptes el doblaje, sobre todo si te das cuenta de que sólo te hacen falta unas pocas tiradas favorables para alcanzar la posibilidad de doblar la
apuesta tranquilamente.
No obstante, volvemos a utilizar el cálculo del 25% de chances a favor en el caso de que tu oponente esté cerca de hacer un
gammon. Siempre es ideal ser el primero en doblar, sobre todo si esa medida se dilata y consideras que ya has controlado el
dado de apuestas.